
Llega el diagnóstico
Con 17 años empecé a aprender a vivir con algo que no había elegido.
También sacude tu identidad, tus sueños, tu seguridad, tus relaciones y cómo miras al futuro desde tu nueva condición. No se puede describir… sólo lo sabes cuando lo vives.
Soy Marisa, Psicóloga Coach, especializada en diabetes. Vivo con diabetes tipo 1 desde los 17 años.

Desde mi diagnóstico, toda mi formación ha ido encaminada a mejorar la calidad de vida de las personas con diabetes y la mía propia. Siempre me han encantado los temas de salud y mejora personal.
Me he formado desde una doble perspectiva. Por un lado, la profesional: mis estudios de psicología, de doctorado y demás cursos relacionados con mi profesión. Por otro, la de la diabetes: desde el principio de mi diagnóstico he realizado todos los cursos de formación sobre diabetes que han estado a mi alcance, y a día de hoy lo sigo haciendo. A eso hay que añadirle mi propia experiencia vital.
Sé perfectamente lo que se vive desde esta condición. Por eso acompaño a personas que lo viven en su propia piel y a quienes lo viven en la piel de sus seres queridos: padres, madres, abuelos, abuelas y cuidadores en general.
Cuando unos padres se sientan frente a mí con el diagnóstico de su hijo o hija todavía reciente, no necesitan explicarme nada: lo entiendo. Cuando alguien me cuenta que está cansado de la diabetes, también sé de qué me habla. Todos cargamos con una mochila emocional. Aquí aprendemos a llevarla de otra manera.
Lo que no cabe en un currículum.

Con 17 años empecé a aprender a vivir con algo que no había elegido.

Antes de que existieran los sensores, se hacían «sensores ciegos»: durante unos días registraban mis datos y luego los examinaban. Yo no los veía; formaban parte de una investigación científica. Siempre apoyando a la ciencia para mejorar el futuro de las personas con diabetes.

Mi primer despacho acompañando a personas con diabetes.

Agradecida al Colegio Oficial de la Psicología de Madrid por la gala en honor a los que llevábamos más de 25 años colegiados.

Carrera y caminata por la diabetes. En este camino nadie debería ir sola ni solo.
…y lo que queda por andar.
Cada piedra es algo que pesa cuando convives con la diabetes. Tócalas una a una y mira en qué se pueden convertir.
La diabetes sigue ahí, pero la mochila ya no pesa igual. Esto es lo que trabajamos juntos.
Como la flor que rompe el asfalto: incluso en el terreno más duro, la vida encuentra su hueco.Marisa
Cada persona y cada familia llega con su propia historia. Yo me adapto a la tuya.
Si convives con diabetes, o si la tiene alguien a quien quieres, este es tu sitio. Aquí caben el miedo, el cansancio, el enfado y también las ganas de estar mejor.
Hablamos, te escucho y buscamos lo que a ti te sirve. No traigo recetas cerradas: traigo experiencia, herramientas y mucho respeto por tu ritmo.
Talleres para endocrinología, enfermería y educación en diabetes. Trabajamos la comunicación empática y cómo dar noticias difíciles en una enfermedad crónica.
Lo que se dice en consulta, y cómo se dice, acompaña a la persona mucho tiempo después. Eso lo sé desde los dos lados de la mesa.
Las primeras sesiones son presenciales. Me gusta que el primer encuentro sea cara a cara. Después, si te viene mejor, seguimos online.
Cuando el día va a mil, entre una medición y otra, un minuto de respiración lenta ayuda a bajar revoluciones. Sigue el círculo: toma aire mientras crece, mantenlo un momento y suéltalo despacio mientras se encoge.
Son frases que escucho a menudo. Algunas las he dicho yo.
Anoche me desperté tres veces a mirar el sensor de mi hijo.
Llevo 15 años con diabetes y últimamente me cuesta hasta ponerme el sensor.
Mi endocrino me dice que me cuide más, pero nadie me pregunta cómo me siento.
No quiero que la diabetes sea lo primero que la gente vea de mí.
Me siento sola con esto. Mi pareja lo intenta, pero no lo entiende.
Tengo miedo de las complicaciones. Y no se lo he dicho a nadie.
Si alguna de estas frases te ha tocado, no estás solo ni sola. No voy a decirte lo que tienes que hacer. Voy a escucharte, porque sé lo que se siente.
HablemosNo. Lo que hago es acompañamiento al bienestar emocional y desarrollo personal. No es una intervención clínica ni sustituye a un tratamiento psicoterapéutico cuando hace falta. Si en algún momento veo que lo necesitas, te derivaré a un terapeuta adecuado.
No. Basta con que tú, o alguien cercano, conviváis con la diabetes y sientas que te puede venir bien hablarlo.
No hay un número fijo. Hay familias a las que les bastan cuatro o cinco encuentros y personas que prefieren un acompañamiento más largo. Lo vamos viendo, sin prisa.
Las primeras, siempre presenciales, en Leganés. Creo mucho en el contacto cara a cara. Más adelante, si te viene mejor, podemos seguir online.
Tranquila. Me cuentas qué estás viviendo y cómo te sientes. Yo escucho y pregunto, y entre los dos vemos si este espacio es lo que buscas. Sin compromiso.
Escribo sobre lo que veo en consulta y lo que vivo yo misma. Lo que no siempre da tiempo a hablar en las revisiones.
El diagnóstico no termina al salir del hospital. En cierto modo, ahí empieza.
No es pereza ni falta de voluntad. Es fatiga emocional, y tiene salida.
Los protocolos médicos están. Falta acompañar a la mujer que hay debajo.
Las palabras importan. Ideas para conversaciones suaves y honestas.
La tecnología ayuda, sí. Pero también expone. Cómo convivir con ella sin que te consuma.
No es mala voluntad, es formación. Ideas para llevar tu voz a la consulta.
Sin compromiso. Cuéntame lo que quieras, como te salga. Leo cada mensaje yo misma y te contesto en 24 a 48 horas.